Día 4.
16 de agosto de 2015.
Domingo. Hoy amanezco un poco más
tarde.
Empiezo a estar cansada de este
ritmo frenético de 20 km diarios y echo de menos mi sofá… Bueno, a resumir mi
día me dispongo en este papel; pero antes responde, ¿enserio lees mis letras?
Dentro del museo de cine vimos
una escena peculiar de una película nacionalsociasta: Un niño alemán canta a su
madre alemana una “bonita” canción nazi, malhumorado el padre (anti alemán,
borracho y sucio) se levanta de la cama y a bofetada limpia le canta la
internacional.
Después la tarde fue tranquila,
paseo por los mercadillos del final del parque (de grande como Mónaco) visita
al “diente hueco” y… ¿vuelta al hotel? Nope, mi vida no podía ser tan feliz. Me
liaron y acabé en otro museo.
Pero a grandes males grandes
remedios y mientras veían cuadros me paseé entre modelos de Dior y Balenciaga
en el museo de las artes aplicadas. Piezas únicas, rococó, modernismo y una
regadera del ikea. ¿Cómo? Te juro querido que no estoy loca. En una vitrina
exponían dos regaderas del ikea, en ese momento no supe si salir corriendo y tirarme al río o empezar a llorar.
He perdido la fe en el mundo. (Y en los museos)

Te adjunto una fotografía de la regadera que me hizo cuestionarme la cultura. |
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